domingo, 15 de noviembre de 2009

NEOCLASICISMO

Jose Cadalso, autor Neoclasico





fines siglo XVII


comienzos siglo XVIII



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El momento de esplendor del neoclasicismo se sitúa a finales del siglo XVII, pero sus influencias llegarán a la literatura ilustrada. La estética noclásica se encuentra sintetizada en La poética de Boileau, publicada en 1674, y se basa en un sentimiento filtrado por el intelecto y en una referencia a "los antiguos" como clásicos dignos de imitación. Se niegan también los excesos del Barroco y del Rococó. En el teatro domina la regla de origen aristotélico de las tres unidades: espacio, tiempo y acción, que limita cada espacio de acción a un sólo lugar y a un sólo día, mientras que en la poesía se impone el verso alejandrino de catorce sílabas, expresada en las formas clásicas como la fábula, la elegía y la égloga. Mas es con la llegada del siglo XVIII cuando entra en decadencia la estética neoclásica cae en decadencia y sus reglas son discutidas.



Surgió donde murió el rococó, es decir, en Francia. Se debió a un hermano de Madame Pompadour, el Marqués de Marigny, quien, tras un viaje a Italia, ridiculizaba al rococó y sugería “un gusto mejor” en el arte. Estas influencias, junto con la moral de la Ilustración que atacaba duramente la decadencia barroca, justificaron la aparición de un nuevo estilo que resultara racional. Para ello se volvió la mirada hacia la cultura clásica greco-latina buscando en ella los modelos de perfección artística.



Caracteristicas y manifestaciones



El neoclasicismo en general es la recopilación de todas las escuelas literarias en la cual todo el mundo vivía en paz y todos eran lo suficientemente sabios para asumir su oscurantismo e igualdad.
El neoclasicismo trató de imitar a los
griegos y romanos. Su principal característica es la belleza fría y sin alma. La sátira y la burla identificaban la prosa y el verso; algunos críticos nombraron esa literatura como prerrevolucionaria, por su intención y por haber antecedido a las guerras de la independencia americana. Todo esto se generó cuando comenzaron las críticas contra las autoridades que representaban la corona española.
La poesía neoclásica se distinguió principalmente por su lírica de contenido ligero, con temas sobre el amor, mitología, asuntos bíblicos, civiles y progresistas. También por el renacimiento de la
fábula, el epigrama y otras composiciones festivas y moralizantes, introducción del paisaje y de personajes locales, incluyendo la flora y la fauna. Auge de la poesía patriota, en forma de odas e himnos heroicos, sobre hechos de las guerras de la independencia.
Además una entrada al léxico poético de voces regionales o populares y la aparición en el
Río de la Plata de la poesía gauchesca, que se explicará más adelante. Hubo también una poesía revolucionaria, aunque de valor estético limitado. Ésta celebraba los triunfos de las armas americanas, enaltecía a los héroes de la guerra, promovía el entusiasmo nacional y atacaba a España, sus hombres y sus actos. Esta poesía se ha recogido en cancioneros, y algunas de las composiciones son anónimas, mientras que otras aparecen firmadas.
En la prosa, los fenómenos fueron los siguientes: el surgimiento del periodismo político, social y económico, como medio de difusión de la nueva ideología y revolución. Una preferencia por los ensayos, proclamas, historias y discursos; el nacimiento de la verdadera novela realista hispanoamericana en
México José Joaquín Fernández de Lizardi. Un ejemplo de este género son los himnos nacionales escritos en este estilo. Aunque el periodismo fue la actividad literaria más inmediata y directa, la prosa revolucionaria es riquísima en memorias, autobiografías, cartas, discursos, artículos, ensayos, panfletos y traducciones. En el teatro, sin embargo, no hubo grandes novedades. Se representaban las comedias y tragedias del repertorio clásico español. Hubo, con todo, intentos de teatro popular, que pueden considerarse como los precursores de los teatros realistas locales. El monólogo o unipersonal tuvo bastante auge en esos momentos.
Los temas preferidos por los neoclásicos hispanoamericanos fueron de libertad y progreso inspirados por los generales
Simón Bolívar, Sucre y José de San Martín. El máximo representante de la época es José Joaquín Olmedo (1780-1847), ecuatoriano que compuso una famosa obra que elogio a Simón Bolívar La victoria de Junín. También está José María Heredia (1803-1839), cubano y humanista, autor de dos célebres odas: En el teocalli de Cholula y Niágara.




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